domingo, 7 de julio de 2013

Los fabricantes de aviones no tripulados muestran su nuevo arsenal.


nEUROn
Debajo de un inmenso domo algo opaco y en medio de fuertes medidas de seguridad, los visitantes al Salón Internacional de la Aeronáutica en Paris observan un objeto con una forma extraña. Es un avión negro mate, casi sin rasgos particulares. Hace su primera aparición en público. Y sus fabricantes no están muy interesados en revelar sus características más avanzadas. Pero este objeto -que tiene el extraño nombre de nEUROn- puede ser el futuro del combate aéreo.


Cuando un jet como el Rafale o el Sukhoi SU-35 atraviesa el cielo en la exhibición, las multitudes quedan sorprendidas ante la habilidad y la audacia del piloto. Desde la Primera Guerra Mundial, cuando máquinas formidables como el Barón Rojo Manfred von Richthofen patrullaban los cielos, el piloto de caza ha tenido un lugar especial en la imaginación de la gente. Pero ese estatus está ahora amenazado, porque la próxima generación de aviones de combate puede prescindir del piloto por completo. Los aviones no tripulados, más conocidos como drones, no son nada nuevos, ya que su controvertido uso en Afganistán y Pakistán ha sido motivo de numerosos debates y comentarios. Pero la industria no para de crecer y cada vez son más las innovaciones que se ven en eventos como el Salón Internacional de la Aeronáutica en Paris.

LLEGA EL COMBATE DRONE
Taranis
Los drones, por supuesto, tienen limitaciones: son vulnerables a ser derribados en cuestión de segundos al entrar a cualquier espacio equipado con defensas antiaéreas. Se cree que una forma de hacer los drones más poderosos es el desarrollo de máquinas mucho más grandes, aviones de combate a escala completa capaces de volar largas distancias a gran velocidad. Ya se han construido una serie de “superdrones“ experimentales. Entre ellos se encuentran el X-47 de Northrop Grumman y el Taranis, de la contratista militar británica BAE Systems. Y luego está el nEUROn, con su aspecto espeluznante, que está siendo desarrollado por un consorcio europeo. La francesa Dassault es el contratista principal en el consorcio, de seis naciones, en el que también contribuyen empresas de defensa de Grecia, Italia, España, Suecia y Suiza. El nEUROn, que realizó su primer vuelo al final del año pasado, es una bestia fea. Su aspecto, similar al de un murciélago, es parecido al del Lockheed Martin F117 Nighthawk, más conocido como el Stealth Fighter, y en efecto fue construido utilizando tecnologías de aviones furtivos (invisibles).

X-47

“¡Es uno grande!”, dice Eric Trappier, presidente ejecutivo de la firma francesa Dassault Aviation. “Es del tamaño de un avión de combate, con una bodega de bombas”. El avión ya ha hecho pruebas de radar para evaluar sus capacidades furtivas, pero es poco probable que un modelo en pleno funcionamiento esté listo hasta finales de la década. Trappier cree que los aviones no tripulados tendrán un rol importante en los futuros conflictos, con flotas de drones dirigidos por controladores en tierra o desde aviones tripulados volando detrás de ellos. “En algunas regiones hay misiones muy peligrosas, y el uso de vehículos no tripulados podría ser de gran utilidad”. ¿Podrán los drones hacer un mejor trabajo que uno piloteado por una persona en lugar de una computadora? “Sí, en algunos tipos de misión podría ser mejor. En algunos otros realmente se necesita tener el piloto en el circuito, así que creo que el vehículo tripulado permanecerá”.

GRAVES ERRORES
Los fabricantes, no obstante, no van a poder desarrollar los drones sin oposición. El uso de aviones no tripulados se ha enfrentado a críticas generalizadas, en gran parte debido a la forma en que han sido empleados por la CIA, fuera de los límites del conflicto convencional. Pero también ha habido preocupaciones de que los operadores de aviones no tripulados están demasiado lejos del campo de batalla para comprender la gravedad de lo que hacen y pueden cometer errores.

Sin embargo, según Trappier, el debate no es si los drones deben usarse, sino la forma en que deben funcionar. “Es una cuestión de quién es el responsable y quién está al mando. Usted necesita saber lo que está haciendo en la misión. Sea un humano o no, tiene que estar al tanto de lo que hace”. Trappier dice que muchas de las críticas en EE.UU. no son sobre el uso de aviones no tripulado como tal, sino sobre cómo se han utilizado por la CIA, el Pentágono o las fuerzas armadas. “Hay que operar los drones como si se estuviera manejando un vehículo tripulado”, dice. Eso está muy bien en teoría, pero ¿es el caso en la práctica? Dada la inmensa cantidad de dinero que se invierte en esta industria, probablemente en pocos años podremos averiguarlo.

Nueva generación de misiles antiaéreos rusos sorprende a Occidente.


Mientras que los más modernos aviones de combate occidentales, ya sean estadounidenses, ingleses o franceses, no logran superar los misiles tierra-aire rusos del tipo S-300PS, el presidente Vladímir Putin prometió enviar a Siria cierta cantidad de estos dispositivos antiaéreos en respuesta a cualquier veleidad agresiva de la OTAN o de Israel contra ese país árabe. Y los S-300PS han cumplido su objetivo, el de enfriar el belicismo occidental en el Medio Oriente.


Pero, para Vladímir Putin, los misiles S-300PS ya están un poco «anticuados» y acaba de presentarse en Rusia una versión superior. Se trata del S-350 Vitiaz, un nuevo sistema de misiles antiaéreos de última generación que nadie ha visto en acción por el momento. El nuevo sistema Vitiaz de misiles tierra-aire ha sido desarrollado por el consorcio ruso Almaz-Antéi. La compañía lo mostró durante la visita del presidente Vladímir Putin a la planta estatal Obújovski, de San Petersburgo, que fabricará los lanzadores.
El nuevo sistema antiaéreo ruso cuenta con el avanzado radar AESA y con un nuevo puesto móvil de control. Su nuevo lanzador es capaz de disparar verticalmente 12 misiles 9M96. Misiles similares ya son utilizados por el S-400 Triumf, la nueva generación del S-300, cuyo despliegue ya ha comenzado en Rusia. Los lanzadores Vitiaz también pueden disparar un nuevo tipo de misiles antiaéreos de corto alcance que no han sido identificados oficialmente, pero es probable que sean una versión del 9M100. Las fuerzas armadas rusas comenzarán a recibir a finales de este año los sistemas que reemplazarán las viejas versiones del S-300.



El ministerio de Defensa ruso había anunciado anteriormente que planeaba adquirir al menos 30 sistemas Vitiaz antes de 2020, si este supera las pruebas. El despliegue de las plataformas pudiera comenzar el próximo año. Al mismo tiempo, antes de 2015 serán retirados del servicio unos 50 misiles antiaéreos S-300PS que han llegado al fin de su vida útil. Rusia planea desplegar el sistema antiaéreo Vitiaz junto con otros avanzados sistemas tierra-aire, como el S-400 Triumf de alcance medio-largo, el Pantsir-S1 de corto alcance, así como los futuros sistemas de gran alcance S-500 y el Morfei de corto alcance, para constituir un sistema nacional de defensa antiaérea «multicapas».

La OTAN apoya la reducción de armas nucleares pero espera que Rusia también cumpla con su compromiso.

“Voy a negociar con Rusia para dejar atrás las posturas de la Guerra Fría”, sentenciaba Obama en su visita a Berlín a finales del mes de junio. Sin embargo, el acercamiento en lo que a la reducción de arsenales nucleares se refiere por parte de las dos potencias sigue resultando complejo. Ante la postura exhibida por Putin, que cada vez se encuentra más distante de lo acordado en 2010 por Médvedev, ha sido la OTAN la que ha vuelto a tirar la pelota al tejado ruso. "No podemos permitir que se altere el equilibrio del sistema de disuasión estratégica o que se reduzca la eficacia de nuestras fuerzas nucleares", sentenciaba Vladimir Putin pocas horas después de conocer las palabras de su homólogo americano en Berlín. Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, aclaró durante el día de ayer ante los medios de comunicación que las reducciones “tienen que producirse de forma equilibrada y esperamos ver que nuestros esfuerzos en esa dirección se correspondan por parte rusa".

Según el tratado START III firmado por Obama y Medvédev en 2010, el número de cabezas nucleares se deberá reducir a 1.550 por cada potencia. Además, sólo se podrán contabilizar un total de 800 unidades, que engloben el total de misiles balísticos, cazas y submarinos. Ambas partes han llegado a un punto en el que ninguno parece dispuesto a ceder. Postura en la que pesa el ascenso imparable de China, que sigue progresando y dando pequeños pasos en la adquisición de armas nucleares, algo que es visto con recelo por  la OTAN y Rusia. El Kremlin aclaró hace unas semanas que el contexto había cambiado y que era primordial “involucrar a otros países que poseen armas atómicas en el proceso de reducción de armas nucleares”. Según el último informe publicado por SIPRI (Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo) India, China y Pakistán aumentaron su número de cabezas nucleares disponibles en 2012. En esta partida de ajedrez que juegan Rusia y OTAN (con EEUU a la cabeza) han entrado más participantes, de lo que Rusia parece mucho más consciente.